Cuando las encías duelen y sangran


Paula Andrea Cadavid T.
Luis Fernando Vélez
Academia Colombiana de Odontología Pediátrica
ACOP@EPM.NET.CO



Cuando las encías sangran
El cuidado oral de los niños es una de las tantas tareas que deben cumplir los padres con sus hijos. Desde que estos pequeños llegan al hogar debemos velar por el bienestar y la salud general, siendo la boca un punto importante en este cometido. El gusto es el sentido con el
que se comunica y se expresa con su madre y su medio ambiente, a través de ella llegan sus primeros placeres y también las primeras enfermedades. La boca se convierte en la puerta de entrada donde las bacterias, virus y hongos que habitan el mundo ingresan al intestino de los niños para formar la flora necesaria con la que convive el ser humano.

En la boca de un recién nacido no hay dientes, en su lugar encontramos tejidos blandos que llamamos encías y mucosas, éstos se encargan de formar una barrera contra la flora ya mencionada. Luego, cuando erupcionan los dientes, las encías se localizan a su alrededor protegiendo sus raíces y cumpliendo la misma función de barrera.

La enfermedad más común en la boca es la caries dental, la cual se debe a la proliferación exagerada de esa flora bacteriana que en cantidades equilibradas es normal. En las encías
y mucosas las bacterias pueden generar una inflamación llamada gingivitis, ésta entidad se caracteriza por encías de color rojo las cuales sangran fácilmente y si se descuida puede agravarse diariamente, al punto de causar ardor y movilidad en los dientes. Al igual que la
caries dental, la gingivitis puede prevenirse con un correcto cepillado y la visita periódica al odontólogo.


La encía puede ser afectada por otras enfermedades que no dependen de la higiene oral. Algunas de éstas se presentan ante la salida de los dientes. En la encía que recubre el diente próximo a erupcionar, se puede formar unas lesiones de forma redonda y sólida que se distribuyen sobre toda esta mucosa donde estarán los dientes, éstos
se conocen como quistes gingivales del recién nacido y no representan ningún problema ya que con el paso del tiempo se irán perdiendo sin consecuencia alguna. Sin embargo es prudente consultar
al odontopediatra para salir de dudas y evitar problemas futuros.

Cuando los dientes están a punto de salir sobre la encía que los cubre, puede formarse una burbuja de líquido cubierta por encía normal que
en ocasiones se torna violeta o morada debido a un trauma al masticar
y puede generar algo de dolor. Esta afección puede presentarse tanto
en los dientes de leche como en los permanentes, y se conoce como quiste de erupción. La mayoría de las veces se requiere una pequeña intervención quirúrgica para permitir la salida normal del diente y aliviar el dolor que ésta produce. Es importante tener en cuenta que cuando el diente erupciona, la encía de al rededor estará inflamada y puede sangrar fácilmente cuando se cepilla. Esto no debe impedir una correcta higiene, por el contrario, debe cuidarse más para evitar sobreinfecciones y caries dental.

Algunas veces los virus que producen las lesiones conocidas como fuegos o herpes en los labios de los adultos entran por primera vez en la cavidad oral del pequeño infante, en algunos de estos niños el virus producirá una infección de las encías y los otros tejidos alrededor.
Esta situación puede alcanzar visos de gravedad ya que la formación de vesículas y úlceras pueden impedir la alimentación del niño. El dolor y el malestar que genera puede afectar su ánimo tornándolo malhumorado e indispuesto.

La dificultad para comer puede hacer que el niño pierda hasta 5 kilos y en algunos casosla deshidratación pueda hacer que la hospitalización sea la única opción posible para su recuperación. Hay remedios caseros ó farmacéuticos adecuados para sobrellevar la enfermedad que en la mayoría de los casos se resuelve de la mejor manera, sin embargo, el manejo odontológico adecuado y a tiempo puede ayudar a sobrellevar esta mala instancia sin la necesidad de pasar un tiempo hospitalizado fuera de casa.

Esta condición se conoce como Gingivoestomatitis Herpética Primaria y al igual que las
anteriores enfermedades debe ser tratada oportunamente por el especialista quien dará
una solución a éste doloroso impasse.

Precauciones:
Los accidentes al cepillarse, al comer o al llevarse algunos objetos a la boca puede generar lesiones dolorosas que normalmente se resuelven por sí mismas. Las lesiones comienzan
como áreas de color rojo que al ir cicatrizando van tomando un color más blanco y van así mismo disminuyendo el dolor. Sin embargo, es conveniente mantener una buena higiene
oral para prevenir sobreinfección sobre estas lesiones. El odontopediatra puede sugerir
algunos tratamientos que ayudarán a disminuir el dolor mientras se resuelve la lesión.

Ocasionalmente se pueden formar úlceras aisladas las cuales son muy dolorosas a pesar de
su pequeño tamaño. Estas lesiones llamadas Aftas, no son producidas accidentalmente como
las anteriores, se trata más bien de reacciones del propio organismo ante algunos estímulos particulares para cada individuo, esto las hace de carácter hereditario y no hay que preocuparse por el riesgo de contagio a otros niños. Un manejo adecuado puede aliviar las lesiones aunque no curan la enfermedad pero el bienestar por esto otorgado justifica la visita al odontólogo.

Estas son algunas de las lesiones más comunes en los tejidos que protegen la cavidad oral.
Su adecuado diagnóstico y tratamiento son necesarios para una adecuada calidad de vida, aunque el odontólogo es el encargado del bienestar oral de la población infantil, son los
padres los verdaderos responsables de ello.

Una visita temprana al odontopediatra podrá familiarizar al niño y a sus padres sobre el cuidado necesario para mantener, no sólo los dientes, sino también sus tejidos de soporte como las encías sanas, prevenir dolores que en un infante pueden ser demasiado molestos y para toda
la familia resulta inquietante.

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